Pocas ciudades de su tamaño pueden presumir de haber tenido universidad propia en pleno Renacimiento. Gandia la tuvo: fundada por Francisco de Borja, IV duque de Gandia, la antigua Universidad funcionó entre 1547 y 1772 y su edificio, el de las Escoles Pies, sigue enseñando hoy en el corazón del Centre Històric.
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Si paseas por el centro de Gandia, la fachada de las Escuelas Pías puede parecer solo un colegio más. En realidad estás ante uno de los edificios con más historia de la ciudad: la primera universidad de la Compañía de Jesús, aula de Baltasar Gracián y, más de cuatro siglos después, sede de la UNED. Esta es su historia en cuatro capítulos.
Una universidad nacida de los Borja
La universidad fue un proyecto personal de Francisco de Borja, el duque que acabaría siendo general de los jesuitas y santo. Su fundación no fue cosa de un día, sino un proceso que se extendió entre 1546 y 1549: el papa Paulo III concedió la bula Copiosus in misericordia el 4 de noviembre de 1547, que autorizaba a conceder grados universitarios, y el 10 de mayo de 1548 la comunidad jesuita ya ocupaba el edificio, todavía en obras.
No era una universidad de masas como Salamanca o Valencia, sino un colegio-universidad singular: colegio jesuita y universidad compartían edificio, profesores y recursos. Se enseñaba gramática, filosofía y teología —con el tiempo aparecen también grados vinculados a medicina y derecho canónico—, y sus títulos, más accesibles y baratos que los de Valencia, atraían estudiantes de todo el Reino. El complejo creció durante más de un siglo, con dos patios, huerto, biblioteca y una gran iglesia levantada entre finales del XVI y 1636.
Aulas con nombres ilustres: de Baltasar Gracián a Cavanilles
El profesor más célebre que pisó estas aulas fue Baltasar Gracián. El autor de El Criticón vivió en Gandia entre 1633 y 1636 como profesor de filosofía, gramática y teología moral, y aquí profesó sus votos solemnes en 1635. Es muy probable que en la biblioteca del colegio —una de las mejor dotadas de la provincia jesuítica— empezara a escribir El Héroe, su primera gran obra.
No fue el único nombre destacado. Por Gandia pasaron:
- Juan Andrés, catedrático de Retórica en 1764 y después una de las grandes figuras de la Ilustración hispánica.
- Mateo Aymerich, rector de la universidad y renovador del pensamiento filosófico de su tiempo.
- Antonio José Cavanilles, el gran botánico valenciano, que se doctoró aquí en teología en 1766.
De la expulsión de los jesuitas al colegio de las Escuelas Pías
El final llegó en dos golpes. En la madrugada del 3 al 4 de abril de 1767, con la expulsión de los jesuitas de España, la tropa ocupó el colegio y la comunidad partió al exilio. La universidad sobrevivió unos años con maestros seglares, hasta que un Real Decreto de 11 de agosto de 1772 la declaró extinguida. Tras 225 años, Gandia dejaba de ser ciudad universitaria.
El edificio, en cambio, siguió vivo. Tras varias reformas y proyectos fallidos, el ayuntamiento acordó en 1804 devolverle su uso docente de la mano de los escolapios, que tomaron posesión en 1807. Salvo el paréntesis más oscuro de su historia —durante la Guerra Civil y la posguerra fue utilizado como prisión, entre 1936 y 1942—, no ha dejado de ser escuela desde entonces.
Qué puedes ver hoy
El conjunto, rehabilitado a fondo en los años noventa y protegido como Bien de Interés Cultural, se alza junto al antiguo acceso al Centre Històric, en la plaza de las Escuelas Pías. La pieza mejor conservada de la época jesuítica es la iglesia, con su cúpula y su capilla de la Comunión decimonónica; el resto del edificio es un fascinante palimpsesto de reformas de los siglos XVIII, XIX y XX.
Y lo más notable: casi 480 años después del proyecto de Francisco de Borja, el edificio sigue dedicado a la enseñanza. Hoy conviven en él el colegio de la Escola Pia, la sede de la UNED de Gandia —instalada aquí desde 1988— y la formación de adultos. Ten en cuenta que es un centro docente en activo: forma parte de los espacios visitables del centro histórico y de la ruta de los Borja, pero el acceso al interior está sujeto a visitas guiadas y actividades programadas.
Si te alojas en Gandia, acércate a la plaza al caer la tarde: es una de las paradas con más capas de historia de toda la ruta borgiana, a un paso del Palau Ducal y del corazón comercial de la ciudad.

