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Murallas de Gandia: historia, Torreón del Pino y restos conservados

Las murallas de Gandia explican cómo una villa medieval junto al Serpis se convirtió en una ciudad ducal preparada para la artillería. El Torreón del Pino, los lienzos próximos al río y varios restos integrados en el Centre Històric permiten seguir hoy las dos grandes etapas del recinto.

La mayor parte de las defensas desapareció con el crecimiento urbano del siglo XIX, pero su trazado continúa bajo calles, edificios y plazas. Leer esos fragmentos ayuda a comprender la historia de Gandia desde el nacimiento de la villa cristiana hasta el esplendor de los Borja.

La primera muralla: la villa medieval junto al Serpis

Tras la conquista cristiana del territorio, la población bajó del entorno del Castell de Bairén a la llanura. El nuevo asentamiento carecía de defensas naturales, por lo que la Corona impulsó un recinto alrededor de la Vila. En 1255, Jaume I destinó una recaudación de 3.000 sueldos a las obras; en 1308, Jaume II concedió ventajas fiscales para favorecer su conclusión.

La guía sobre Jaume I y el nacimiento de la villa medieval amplía el paso de Bairén al núcleo urbano. La primera fortificación tenía un trazado aproximadamente rectangular, muros de tapial, foso y torres cuadradas o rectangulares. Entre sus accesos se encontraba la Porta de la Mar, vinculada al camino hacia la costa.

Francisco de Borja y el recinto renacentista

El crecimiento demográfico y económico desbordó el perímetro medieval durante el siglo XVI. La Vila Nova se extendía fuera de la protección de los muros, mientras las incursiones corsarias y el uso de la pólvora exigían defensas distintas. Como IV duque de Gandia, San Francisco de Borja promovió una ampliación iniciada en 1543 y concluida documentalmente en 1564.

El segundo recinto incorporó fábricas de piedra y mortero de cal, torres circulares con perfil ataludado y troneras para piezas de artillería. También protegió el entorno de la futura Universidad y abrió accesos como los portales de Benipeixcar, Sant Lluís, Sant Domènec y València. La arquitectura defensiva pasó de los altos lienzos medievales a formas capaces de resistir y responder al fuego de cañón.

Grabado antiguo de la vista meridional de Gandia rodeada por sus murallas
Vista meridional de la ciudad de Gandia, con el recinto amurallado rodeando el núcleo urbano.

El derribo de 1880 y la ciudad contemporánea

Las murallas perdieron su función militar con el paso de los siglos y acabaron limitando la expansión de Gandia. En 1880 comenzó su demolición dentro de las actuaciones de ensanche e higienización urbana. La apertura del Passeig de les Germanies y el crecimiento hacia la plaza del Prado cambiaron la relación entre el casco antiguo y los barrios exteriores.

El derribo no eliminó todo el sistema defensivo. Algunos paños quedaron convertidos en medianeras o muros de carga; otros permanecieron bajo el pavimento. Las excavaciones urbanas han permitido documentar cimientos, tramos de muralla y la base de un torreón renacentista en el Passeig de les Germanies.

Los principales restos de las murallas de Gandia

Torreón del Pino de Gandia con el pino sobre la torre circular
Torreón del Pino, vestigio de la muralla renacentista de Gandia. Foto: Visit Gandia · Ajuntament de Gandia.
  • Torreó del Pi o Torreón del Pino: es el vestigio más reconocible del recinto renacentista. Se levanta entre las calles Sant Rafael y Alzira, junto a las Escuelas Pías, y conserva su volumen circular y las troneras de artillería. El pino de la coronación forma parte de su imagen popular; el ejemplar actual fue plantado en 1989.
  • Muralla junto al Serpis: detrás del Palau Ducal y del Monestir de Santa Clara se conserva un lienzo del recinto medieval acompañado por una torre. Puede contemplarse desde el entorno de la Avinguda d’Alacant y el Mirador del Serpis.
  • Hospital de Sant Marc y Porta de la Mar: el actual Museo Arqueológico de Gandia (MAGa) ocupa un edificio unido históricamente a la fortificación. Su patio conserva lienzos medievales y el conjunto integra el entorno de la antigua puerta.
  • Carrer Pérez de Cullà: varios restos quedaron incorporados a edificaciones y medianeras, entre ellos fragmentos asociados a la Torreta.
  • Carrer Duc Alfons el Vell: el trazado próximo al Palau Ducal conserva señales y estructuras que ayudan a reconocer el límite histórico de la villa.
  • Plaça del Tirant y Passeig de les Germanies: las obras contemporáneas documentaron restos en el subsuelo. Los hallazgos del aparcamiento del Serpis no constituyen una visita arqueológica musealizada.

Una ruta a pie por el recinto desaparecido

El paseo puede comenzar en el Torreón del Pino y continuar hacia Pérez de Cullà y Duc Alfons el Vell. Desde el Palau Ducal, el recorrido alcanza el río para observar el lienzo del Serpis y termina en el antiguo Hospital de Sant Marc. Algunos vestigios se ven desde la vía pública; otros permanecen integrados en inmuebles o bajo el pavimento y requieren una mirada atenta a la señalización.

La ruta urbana Territorio Borgia permite enlazar la fortificación con las Escuelas Pías, el Palau Ducal y otros espacios de la ciudad ducal. El firme y las condiciones de paso pueden variar en cada calle, por lo que conviene revisar las necesidades de accesibilidad antes de iniciar la visita.

Un monumento protegido que sigue apareciendo

Los restos de las murallas están protegidos como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. La protección abarca estructuras visibles y huellas arqueológicas ocultas, esenciales para reconstruir el perímetro de las dos fortificaciones.

La visita exterior es libre, pero el acceso al MAGa y las aperturas excepcionales de la Porta de la Mar dependen de su programación. Consulta los horarios y tarifas actuales en la web oficial del MAGa y completa la planificación en Visit Gandia.

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