Blog del hotel Borgia

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Quién fue el Beato Andrés Hibernón, el Beatet de Gandia

En el Centre Històric de Gandia hay una plaza, un templo y una colección de azulejos dedicados a un fraile murciano que pasó aquí sus últimos diez años. Andrés Hibernón murió en el convento de Sant Roc el 18 de abril de 1602, y desde entonces la ciudad lo llama el Beatet.

Su biografía suele quedar reducida a unas líneas junto a la historia del edificio donde se le venera, y merece la pena recorrerla entera: la de un hermano lego sin cargos ni estudios cuya memoria acabó dando nombre a una plaza y a un santuario diocesano.

De pastor en tierras valencianas a hermano lego

Retrato antiguo del beato Andrés Hibernón con hábito franciscano
Retrato del beato pintado tras su muerte, atribuido a fray Nicolás Borrás.

Andrés Hibernón Real nació el 30 de noviembre de 1534 en la ciudad de Murcia, en casa de un tío materno canónigo de la catedral, donde fue bautizado. La familia residía en Alcantarilla y allí pasó la infancia, entre las tareas agrícolas de una casa hidalga venida a menos.

A los catorce años marchó a tierras valencianas al servicio de un tío suyo, Pedro Ximeno, y trabajó seis años como pastor. Con lo ganado reunió ochenta ducados de plata destinados a la dote matrimonial de su hermana. De regreso a casa, unos bandoleros lo asaltaron en el camino y se llevaron el ahorro completo.

El robo marcó su ruptura con la vida seglar. Tras un breve empleo en Granada, ingresó el 3 de octubre de 1556 como postulante en el convento de San Francisco de Albacete, de los franciscanos conventuales, y profesó como hermano lego el 1 de noviembre de 1557. Nunca llegó a ser sacerdote: los suyos fueron siempre los oficios manuales de la comunidad.

El paso a los descalzos alcantarinos

Buscando una regla más austera, entre 1563 y 1565 obtuvo licencia en Elche para incorporarse a la reforma descalza impulsada por san Pedro de Alcántara. Comenzó entonces una vida itinerante por los conventos de la provincia alcantarina de San Juan Bautista: Elche, Almansa, Villena, Jumilla, Valencia y Murcia.

Por el camino coincidió con san Pascual Bailón, cohermano alcantarino con quien mantuvo una amistad de admiración mutua hasta la muerte de este en 1592. Las crónicas franciscanas lo relacionan también con el arzobispo de Valencia san Juan de Ribera y con el dominico san Luis Bertrán.

Diez años en el convento de Sant Roc de Gandia

Hacia 1592 llegó al convento de Sant Roc de Gandia, donde permanecería hasta su muerte. El recinto era entonces una fundación reciente: lo había levantado en 1588 Carlos de Borja, V duque de Gandia e hijo de san Francisco de Borja, y los alcantarinos tomaron posesión de él en 1591. La iglesia barroca que hoy se visita llegaría mucho después, ya en el siglo XVIII.

Durante su última década ejerció de limosnero, portero y cocinero, y compaginó el trabajo físico con la vida contemplativa. Pedir limosna por la comarca lo puso en contacto diario con los vecinos de La Safor, y explica buena parte del afecto popular que rodeó su figura. Sus dos devociones centrales fueron la Eucaristía y la Inmaculada Concepción.

Lo que cuenta la tradición franciscana

La memoria del Beatet llega filtrada por las crónicas de su orden, en particular por la Crónica de la Provincia de San Juan Bautista que el padre Antonio Panes publicó en 1665. Sus páginas le atribuyen más de un centenar de prodigios en la comarca: multiplicación de alimentos, curaciones, episodios de bilocación y el anuncio de su propia muerte con cuatro años de antelación.

La misma tradición le adjudica la conversión de numerosos moriscos de La Safor mediante el trato cercano y la caridad, en los años previos a la expulsión decretada en 1609. Conviene leerlo como lo que es, relato piadoso propio de la literatura hagiográfica del siglo XVII: sirve para entender la devoción que despertó el personaje, y no como registro histórico contrastable.

Muerte en 1602 y nacimiento de una devoción

Pliego impreso de gozos al beato Andrés Hibernón venerado en la ciudad de Gandia
Pliego de gozos al beato Andrés Hibernón, impreso en Valencia en el siglo XIX.

Fray Andrés murió en el convento de Sant Roc el 18 de abril de 1602. El culto popular fue inmediato en Gandia y las poblaciones vecinas: se imprimieron gozos en su honor y cuajó el diminutivo valenciano con el que todavía se le nombra, el Beatet.

El proceso ordinario sobre sus virtudes concluyó en la diócesis de Valencia hacia 1623, aunque el reconocimiento definitivo tardaría casi dos siglos: el papa Pío VI lo beatificó el 22 de mayo de 1791. La beatificación dejó huella material en la ciudad, porque a raíz de ella se levantó la capilla neoclásica dedicada al Beato en el templo que había sido su convento.

Durante siglos, las descripciones del sepulcro insistieron en que su cuerpo se conservaba incorrupto, y en esa condición se veneró en Gandia hasta 1936. Ese año, durante la Guerra Civil, la sepultura fue profanada y los restos destruidos. Las reliquias rescatadas se conservan hoy repartidas entre Alcantarilla y la catedral de Murcia.

Qué queda hoy del Beatet en Gandia

Panel cerámico del beato Andrés Hibernón junto al rótulo de la Capilla del Beato
Panel de azulejos y rótulo de la Capilla del Beato, en el Centre Històric.

La presencia del fraile sigue siendo reconocible en el centro de la ciudad. Su nombre da título a la plaza peatonal frente al templo donde vivió, y la Iglesia de San Roque o del Beato conserva la capilla levantada tras la beatificación, los plafones de azulejería con pasajes de su vida y una escultura en bronce a tamaño natural en la calle. En septiembre de 2022, la Archidiócesis de Valencia erigió el templo como Santuario Diocesano del Beato Andrés Hibernón.

El antiguo convento que lo acogió alberga hoy la Biblioteca Central de Gandia, y el conjunto forma parte de la ruta urbana Territorio Borgia, de manera que la visita puede encadenarse con el resto de escenarios ducales del Centre Històric.

Al tratarse de un lugar de culto, los horarios de apertura dependen de la actividad parroquial; conviene consultarlos en la información turística oficial de Gandia antes de acercarse. Para ampliar la biografía, la ficha de la Real Academia de la Historia y el directorio franciscano recogen su itinerario conventual completo.

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