Blog del hotel Borgia

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Museu de Santa Clara de Gandia: el tesoro de las clarisas y las mujeres Borja

El Museu de Santa Clara de Gandia reúne el tesoro artístico que las monjas clarisas han guardado durante casi seis siglos en su convento de clausura: tablas góticas y renacentistas, un Ribera, relicarios, orfebrería y el cordón franciscano ligado al nacimiento de San Francisco de Borja. Se visita en la Sala d’Hòmens del antiguo Hospital de Sant Marc, en pleno Centre Històric, y es una de las paradas más reveladoras para entender la relación de las mujeres de la casa ducal con la ciudad.

Un convento fundado por la hija del duque (1428-1457)

La historia del museo empieza con Violant d’Aragó, hija de Alfons el Vell, el primer duque real de Gandia, que en 1428 promovió la fundación de un convento de clarisas en la villa. El privilegio que consolidó la comunidad lo otorgó el abad del Monasterio de la Valldigna el 7 de mayo de 1431, y un segundo privilegio, del 11 de mayo de 1457, introdujo la reforma de Santa Coleta de Corbie: desde entonces las monjas de Gandia son clarisas coletinas, de regla estricta. Las tres fechas explican por qué unas fuentes hablan de 1428, otras de 1431 y otras de 1457; los pergaminos de los tres privilegios forman parte de lo que se expone en el museo.

Las mujeres Borja tras la clausura

El convento se convirtió en el refugio espiritual de las mujeres de la casa ducal. Isabel de Borja, hija de los segundos duques, profesó como sor Francisca de Jesús, y su madre, María Enríquez de Luna, la duquesa que había gobernado el ducado durante la minoría de su hijo, testó en febrero de 1512 e ingresó en Santa Clara como sor Gabriela. Fue abadesa en dos periodos, el primero entre 1514 y 1519, interrumpido por la revuelta de las Germanías, y de nuevo desde 1530.

Después llegaron varias hermanas de San Francisco de Borja y una de sus hijas, también llamada Isabel. La propia sor Francisca de Jesús, autora de unas Exhortaciones a las religiosas, fue elegida por la princesa Juana de Austria para impulsar la fundación de las Descalzas Reales de Madrid. Con cada profesión llegaban dotes, encargos y donaciones: así se fue formando, pieza a pieza, la colección que hoy se visita.

Del convento al museo

Las obras permanecieron dentro de la clausura durante siglos; las clarisas las custodiaron incluso durante la Guerra Civil. En 2010 la comunidad firmó con el Ayuntamiento de Gandia un convenio de cesión para exponerlas al público, y en marzo de 2015 abrió el Museu de Santa Clara en la Sala d’Hòmens del antiguo Hospital de Sant Marc, la nave gótica del siglo XIV que comparte complejo con el Museo Arqueológico de Gandia (MAGa). Las piezas siguen siendo propiedad de las Hermanas Pobres de Santa Clara y se exhiben en régimen de cesión; parte de ellas se estudia y restaura con el Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València.

Qué ver en la colección

La visita recorre pintura, escultura, orfebrería y documentos, con la propia arquitectura gótica de la sala como primer atractivo. Estas son las piezas que no conviene perderse:

  • Tablas de Paolo da San Leocadio, el pintor italiano vinculado al mecenazgo de María Enríquez, con la Adoración de los pastores, la Adoración de los Magos y La Ascensión.
  • El Tránsito de San Juan Evangelista, tabla atribuida a Nicolau Falcó, de hacia 1515-1520.
  • Obras del taller de Vicent Macip y Joan de Joanes: el Retablo de la Anunciación y la tabla restaurada de la Crucifixión, de hacia 1530.
  • El San Juan Bautista de José de Ribera, lienzo barroco de claroscuro caravaggista.
  • Ecce Homo y Virgen Dolorosa, pareja de tallas policromadas del siglo XVII atribuidas al taller de Pedro de Mena.
  • Diez bustos relicarios en madera dorada y policromada del siglo XVI, además de custodias, cálices y joyas nobiliarias.
  • El cordón franciscano que, según la tradición, Juana de Aragón pidió prestado a las clarisas para protegerse durante el difícil parto de su hijo, el futuro San Francisco de Borja, en 1510.
  • Los pergaminos fundacionales con los privilegios de 1428, 1431 y 1457.

Entre las pinturas hay también un supuesto retrato de la duquesa Leonor de Castro, esposa de Francisco de Borja, y un San Francisco de Borja, que cierran el círculo entre el museo, el Palau Ducal donde nació el santo y la Colegiata que su abuela amplió.

Horarios, entradas y visitas guiadas

El museo abre de martes a domingo; los lunes cierra. De septiembre a junio, de martes a sábado de 9:00 a 19:00 y domingos de 10:00 a 14:00; en julio y agosto, de martes a sábado de 10:00 a 20:00 y domingos de 10:00 a 14:00. La entrada general cuesta 2,50 €, la reducida 1,50 € y los menores de 6 años entran gratis. Hay visitas guiadas de una hora (2,50 € por persona, entrada incluida) los viernes por la tarde y los sábados por la mañana, con reserva previa para grupos de 10 o más. Horarios y tarifas pueden cambiar: confírmalos en la web oficial del museo o en la ficha de la XEC Gandia.

Cómo llegar y qué combinar

El Museu de Santa Clara está en el Carrer de l’Hospital, 20-22, junto al Serpis y a las antiguas murallas, a pocos minutos a pie de la estación y del Palau Ducal (ver en Google Maps). La combinación natural es visitar el MAGa en el mismo edificio y seguir por el Palau Ducal y la Colegiata; si vienes con la tarjeta La Visit Gandia, consulta qué espacios incluye. El museo es una de las cinco visitas imprescindibles del centro y un buen punto de partida para la ruta urbana «Territorio Borgia».

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